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Buitres del drama

Demasiadas protoideas. Demasiada ausencia de postdesarrollos.



Menos instagramear y más instafregar.



Como tantas otras cosas que damos por hecho, el jabón es increíble. Benditas moléculas antigrasa. Cómo narices sería el mundo sin ellas.



No me convence la palabra "detergente". Demasiadas "es". Creo que su pronunciación pide un giro vocal: "detargente".



Mis listas de cosas pendientes de hacer siempre pecan de optimistas.



Los escritores somos buitres del drama.



Soy más gato que el gato.



Si lo piensas, extraña que "ser un perro" sea una expresión con connotaciones negativas, dada la adoración actual por los canes y su imagen de prístinos amigos amorosos, leales y bonachones. Lo cual nos sugiere también que hubo un pasado en el que no debían parecer tan buenos, y sobre todo, que los estereotipos y preconcepciones mutan con el paso de las eras, y no necesariamente hacia una imagen más fiel.



Algunos solo podemos ser tan pijos como nos permita Mercadona.



Chéjov dijo: "Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí."

Lo que no dijo es que una forma de ser disparado es no ser disparado.

(El arma de Chéjov usada como cortina de humo.)



La ineptitud no sale cara: nos sale cara.

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Me gustaría ser genial

No hace falta entender, basta con conectar.
(¿Esto se aplica más allá de la música, la poesía y el arte?)


Me gustaría ser genial, no lo niego. Y por genial me refiero a conseguir conectar con lo más profundo de las cosas y ser capaz de compartirlo. Y que me lo aplaudan, claro. Sin embargo, soy mediocre. No lo digo como autoflagelación, solo es una observación obvia. Creo que podría fingir una pizca de genialidad. Me puedo imaginar su apariencia. No podría sostener la mentira, pero podría engañar a alguien, un tiempo. Sin embargo, se me da mejor la mediocridad. Puedo estar orgulloso. Al fin y al cabo, al menos, de lo que sí me aseguro es de que sea MI mediocridad.


Procrastinar para crear. La paradoja. Porque entonces, trabajar (el "no procrastinar") se vuelve el error. La deleznable procrastinación de la creación.


Hay palabras que dicen exactamente lo que tienen que decir, y aún así, confunden.




Sonrisas debajo de la piel

Tu piel tiene oídos
para el idioma de mis caricias.


No tienes mis manos
para estrujarte,
ni mi boca
para taparte,
ni mi tronco
para apoyarte,
ni mis brazos
para envolverte.

Pero tienes mi cariño
para auparte
y calentarte
y sonreírte
y acompañarte.
Él reserva, en la lejanía,
para ti mis manos,
mi boca,
mi tronco,
mis brazos,
aparte.


Te quiero sin querer. Sin querer, queriendo.
No me hace falta querer quererte,
te quiero sin esfuerzo.
No es que no quiera quererte y tener,
es simplemente que te quiero, sin querer.


Tu presencia
me despierta
sonrisas
debajo de la piel


Víctimas del estímulo

Prioridades:

1. Vivir.
2. No morir.
3. Sobrevivir.
4. Dejar vivir.
5. Supervivir.
6. Supravivir.
...

Verdaderas prioridades:

1. Agua.
2. Pis.
3. Pan.
4. Caca.
...


Kénosis.


Falta un cajón en el guardar lo que, de verdad, vas a revisar.


Cuando vives solo y cierras la puerta al ir al baño, ¿a quién dejas fuera?


Mi soledad se debate entre una gran satisfacción y una cierta desdicha. Calculo que compensa para bien.


La soledad es mi familia más numerosa.


Las frases breves y sueltas son aguachirri. Unirlas bien encadenadas puede solidificarlas. Es desleal pero factible.


"Somos víctimas del estímulo", dice con mucho acierto una letra de La MODA.

"¿Somos víctimas del estímulo?", se pregunta un tal Iker G. de la Gran Logia de Aragón, en su apartado web "Pérdida de valores en la sociedad actual".

Hay un reportaje de la Gran Logia de Aragón.


También hay una "Logia del cineasta Segundo de Chomón":

¡Pero la cuestión! Somos víctimas del estímulo. ¿Veis?, me aca…

Mi pasado rapero

Ayer, comiendo con compañeros de trabajo, uno mencionó, bromeando, que ya no le sorprendía nada sobre mí desde que descubrió que tengo un pasado de rapero. Hoy, en la sobremesa, mi madre me ha preguntado cómo rapearía yo un par de frases: "los pobres son nuestros dueños / nuestros amos son" (o algo así) para un rap que quieren hacer en la parroquia con los niños sobre Vicente de Paúl. Lo uno ha llevado a lo otro y he terminado recordando y volviendo a escuchar algunas de mis canciones de rap de hace tiempo. Me he quedado con esta porque creo que es de las que mejor vaticinaba lo que estaba por venir, y todavía estoy muy de acuerdo con ella.




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Lo que es el miedo a la imagen en la tele. Me he cortado los pelos de la nariz por primera vez en la vida. Pero el entrecejo se ha quedado (para escándalo de mi madre).


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Entonces... ¿la economía depende básicamente de que no vayamos todos al banco a pedir nuestro dinero en efectivo?


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