Es curioso pensar en todo lo que somos bajo el prisma de la evolución ciega: todos nuestros comportamientos, nuestras paranoias, nuestras ideas constructivas y destructivas, nuestros conflictos, nuestros avances y retrocesos, nuestras genialidades y atrocidades, sabidurías y estupideces, actos "buenos" y "malos", nuestras estructuras sociales y pensamientos individuales, nuestros embarazos deseados y no deseados, homicidios voluntarios e involuntarios, gustos musicales, peleas culturales, inclinaciones políticas... Todo ello, como parte intrínseca del proceso natural que nos trajo hasta aquí, para empezar. Incluso el creer que desafiamos a "la evolución" (como si tuviera una entidad propia, y no fuera un conjunto de relaciones naturales cuyos mecanismos hemos decidido catalogar así) no sería más que parte de las ramificaciones que este mecanismo de creación y cambio ha dado en producir, y por tanto, por así decirlo, no deja de ser una idea que está "dentro del sistema". Todo lo que somos también es parte nuestra continua evolución natural, incluso nuestros pretendidos desafíos a ella. Hasta cuando conseguimos descubrirlas, identificarlas, sistematizarlas y racionalizarlas, todavía toda la potencia y alcance de las fuerzas que nos influyen escapan a nuestro control. Nos creemos titiriteros, pero seguimos siendo las marionetas.
Despertar me sienta como una derrota, aunque siempre debería ser una victoria. Si Internet hubiera existido en la época de Jesucristo, Jesús se habría quedado en un contenido viral de un par de días. Pero la gente no tenía mucho con lo que entretenerse en aquellos días, y creció la bola de nieve hasta llegar a lo que tenemos hoy en día. Nos habríamos ahorrado mucha movida. Pero a saber qué nos habría caído por otros lados. Algo que nos diferencia a los primates del resto de animales es que podemos vernos los genitales al mear (estoy pensando en el pene, que es lo que me toca). El cagar propio todavía se nos oculta de la vista. Nos parecería muy raro cagar por el pene, pero si fuera el caso, lo tendríamos tan normalizado como ahora el mear. Hay gente en Burgos que está en el Parral y yo estoy gozando de poder pasar el día en casa. Tengo cosas que hacer, pero de momento se me ha ido el día en ojear noticias, hacer un puré, afeitarme y ducharme, apuntar ideas para un juego de...
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