Ir al contenido principal

La escritura es una caza de mariposas

Escribo para ser inmortal. Y por inmortalidad me refiero al día siguiente de mi muerte.



De mayor quiero ser todo.
Y de todos.



La historia de un hombre que se equivoca de piso, pero como va mirando el móvil, no se da cuenta y mete la llave igualmente. Y la cerradura gira. Y la puerta se abre. Y no hay nadie en la casa. Y no es su casa. Pero su llave funciona. Y se da cuenta de que le gusta la casa. Y en lugar de cerrar por fuera, cierra por dentro.



Escribo mejor cuando friego.



La escritura es una caza de mariposas. La escritura es una excusa para la caza. La escritura es atravesar una mariposa con un alfiler.

Incontables mariposas revolotean a nuestro alrededor, desde antes de abrir los ojos a primera hora de la mañana y hasta después de haberlos vuelto a cerrar para dormir. Son tantas y tan uniformes que estamos acostumbrados a ellas, y las ignoramos automáticamente. El artista, que tiene alma de cazador, no puede evitar fijarse en las mariposas que desentonan de vez en cuando; a veces es una visión fugaz, otras, la mariposa extraña revolotea sin huir cuando el cazador se acerca. A algunos les basta con contemplar un rato la mariposa y, el impacto es tal, que se vuelven capaces de engendrar mariposas de colores similares. Otros, más torpes, tienen que cazarlas cuanto antes, y vuelven a casa emocionados, con la mariposa todavía revoloteando, vivaracha, en un tarro, impacientes por ensartar el cuerpo del insecto. Las mariposas no son más especiales por su belleza. Hay mariposas horripilantes, mariposas de pesadilla, de podredumbre, de óxido, de corrosión. Mariposas engañosas y punzantes, mariposas escorpión. Cada cazador tiene sus especies preferidas. Pero todas comparten una vida efímera. Los cazadores las matan, se dicen, para inmortalizarlas. El naturalista se escuda en la necesidad de su tarea. Los hombres deben conocer, se dice. Creo que he encontrado una nueva especie, tantea. En la mayoría de los casos, sin embargo, su caza está guiada por el ego del coleccionista que, ante todo, cree que lo que ve en sus vitrinas le pertenece.



La escritura engendra escritura.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Estar a punto de morir

Estar a punto de morir parece una buena forma de conseguir que te valoren como persona. Aunque es mejor morir. Lo preocupante no es acumular mierda dentro, lo preocupante es no cagar. Por desgracia, siento que ya sé todo lo que necesito. Por suerte, todavía no es suficiente. No lo digo por despecho ni rencor, simplemente, algunas tías buenas son especialmente malas. Sin mí no soy nada. Poeta atormentado, poeta petardo. Lista de la compra: cerveza sin alcohol, fruta, canela en rama. Cuidado con los enfermos de literatura: se permiten mentir por belleza.

De una vez que me encontré un concierto de Micah P. Hinson por casualidad

Estaba en Granada por trabajo y me encontré que había un concierto de Micah P. Hinson. Llegué cinco minutos antes, sin entrada. Micah fumaba en la entrada. Le pregunté qué tal y me habló de su hija, de su gira en España y de sus zumos. Pude comprar la última entrada, por poco.  

No ser nadie más que tú mismo (Un consejo de E. E. Cummings)

Un poeta es alguien que siente, y que expresa sus sentimientos a través de palabras. Esto puede sonar fácil. No lo es. Mucha gente piensa o cree o sabe que siente —pero eso es pensar o creer o saber; no sentir. Y la poesía es sentir —no saber o creer o pensar. Casi cualquier persona puede aprender a pensar o creer o saber, pero ni un solo ser humano puede ser enseñado a sentir. ¿Por qué? Porque cuando piensas o crees o sabes, eres mucha otra gente: pero en el momento que sientes, no eres nadie más que tú mismo. No ser nadie más que tú mismo —en un mundo que está haciendo todo lo que puede, día y noche, para convertirte en todos los demás— significa luchar la batalla más dura que ningún ser humano pueda luchar; y nunca dejar de luchar. En cuanto a expresar a nadie más que a ti mismo en palabras, eso significa trabajar solo un poco más duramente de lo que nadie que no sea un poeta puede siquiera imaginar. ¿Por qué? Porque nada es tan sencillo como usar palabras como otra person...